Prólogo

Autor:Luiz Fernando Coelho
Páginas:19-30
 
TRECHO GRÁTIS

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“…lo mucho que pueden hacer los jueces y los juristas dentro de la tradición democrática, para vivir en un mundo mejor, con solo liberarse de esa ideología que mide todas las cosas, incluso la justicia, por el dinero y que hace del dinero la razón de ser de la existencia humana. Como quinta esencia del espíritu del capitalismo, esta es la maldición de nuestra América como continente subdesarrollado, donde por eso el dinero pesa aun más.”

Carlos Cossio

I.

Desde que he tenido en mis manos, por primera vez, la presente obra del amigo Luiz Fernando Coelho, he sido consciente de la importancia del texto que el lector tendrá oportunidad de leer. Esta obra se me ha sido entregada durante las Segundas Jornadas Nordpatagónicas de Teoría General y Filosofía del Derecho que tuvo lugar en Puerto Madryn, Provincia de Chubut, Argentina, en noviembre de 2010, en la que participamos como ponentes.

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En el marco de una generosa confluencia de sincera amistad y respeto mutuo que me une al autor, accedí a su gratificante pedido de reseñar la obra, y escribo este prólogo con todo el aprecio agradecido que me despierta el esfuerzo intelectual de Coelho, cuyo compromiso en pos de una sociedad más justa y solidaria, percibo desde hace años.

Conocí al profesor Coelho en el año 2005 cuando en las jornadas organizadas por la Asociación Argentina de Filosofía del Derecho, que se celebraron en la ciudad de Bariloche, Provincia de Rio Negro, las inauguró con una vibrante y emocionada conferencia intitulada “Al rescate del culturalismo egológico en la hermenéutica constitucional contemporánea”. El sustrato claramente egológico que sustentaba su discurso y mi presentación como admirador y defensor de las ideas cossianas, fue el inicio de largas y fructíferas charlas enmarcadas en un terreno filosófico común, y a partir de allí he sabido reconocer al amigo entusiasmado y comprometido con nuestra filosofía latinoamericana.

En esta oportunidad, el amigo latinoamericano nos sacude y nos introduce en el mundo de la sugerencia, ya con el mismo título de la obra: “Helênia y Devília”. Descubrir el porqué del título, nos llama a su rápida lectura. Pero no puedo dejar de adelantar algunas particularidades.

Estamos en presencia de un libro excepcional, que parte desde el fino y erudito saber del autor, y prosigue con la coherencia de su argumentación, la profundidad de sus opiniones, y la singularidad de su estilo. El profesor y amigo Coelho sabe que el lector auténtico comienza a desilusionarse ante tanta repetición organizada, sobre todo en el marco y eje de sus preocupaciones: los Derechos Humanos.

Me atrevo a sostener que el presente libro es un libro militante. Nos propone otras verdades. Existe un pedagógico razonamiento que no es la mera explicación docente. No. Resume una profundidad filosófica notable. Soy de la idea de que solo explican bien los que conocen bien aquello que intentan explicar. Y este libro es el paradigma de dicha afirmación.

Sabe el profesor brasileño que una obra no es solamente una colección de conocimientos sabidos por su autor. Es siempre algo más. Es la problematización y la complejidad de todo aquello que sabe el lector. Pero no para conformarlo, sino para perturbarlo. Esto es lo que logrará segura-

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mente la presente obra, cuando el lector internalice y asimile su contenido. Toda lectura de un libro es vivencial, y en ese sentido me disculpará el autor que no sigamos para su comentario el orden capitular, pero sí se respetará su esencia y mensaje, tal como lo he vivenciado.

II.

El autor a través del derrotero creativo nos introduce en la problemática de los Derechos Humanos, categoría que analiza y reflexiona desde un atalaya axiológico. Existe un empecinamiento y una tenacidad práctica por parte del profesor Coelho, por explicar y poner en evidencia lo qué es efectivamente esto de los Derechos Humanos y sobre todo, cuál es su fundamento. La tarea reviste cierta problemática en razón de las diversas y variadas miradas por las cuales se ha tratado de reflexionar sobre los Derechos Humanos. Desde las posiciones clásicas del Iusnaturalismo, del positivismo sacramental, de la visión del constructivismo ético de Nino, desde la práctica de la educación sentimental de Rorty, entre otros, mucho se ha dicho y argumentado.

Pero el profesor Coelho nos presenta una Teoría Crítica de los Derechos Humanos, cuya arquitectura es absolutamente original y novedosa. Y nos coloca inevitable e ineludiblemente en la tarea de cómo percibimos los Derechos Humanos. Es cierto que muchas veces se los “naturaliza” a través de un discurso hegemónico, afirmando que existe una dicotomía ontológica entre los presupuestos normativos y su real efectividad en el mundo social.

Deber ser normativo y ser operativo es la real visión que se nos presenta. Un herramental normativo completo, pleno, hermético y una realidad operativa distanciado del mismo. Un plexo del “deber ser” y una realidad dicotómica del “ser”. Esta visión puede ser legitimada a través de la separación entre “teoría” y “práctica”. Se acepta casi de forma indolente que una cosa es la teoría y otra la práctica.

En ese contexto, la teoría parece estar destinada a marcar por contraste la distancia a que ella, por idealización, se encuentra del derecho viviente. La significación normativa de la ley, como mera enunciación,

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atrae a la teoría, como si tal significación fuese la verdad total; con lo cual se estigmatiza como error a la insumisa...

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